El Síndrome de Fragilidad


Los pacientes con fragilidad a menudo se presentan con una alta carga de síntomas, de complejidad médica y con tolerancia reducida a las intervenciones médicas. El conocimiento de la fragilidad y de los riesgos asociados a los efectos adversos, y la comprensión de su base biológica, pueden mejorar el cuidado de este subgrupo de pacientes más vulnerables.

La fragilidad se define con mayor frecuencia como un síndrome geriátrico de deterioro fisiológico, caracterizado por una marcada vulnerabilidad a los problemas de la salud. Los adultos mayores frágiles son menos capaces de adaptarse a factores estresantes, como enfermedades agudas o traumatismos, que los adultos más jóvenes o no frágiles. Esta mayor vulnerabilidad contribuye a un mayor riesgo de múltiples efectos adversos, incluidas complicaciones de movimiento, caídas, discapacidad y muerte. Cada vez más, la fragilidad en pacientes de edad avanzada se considera como un síndrome geriátrico característico y un precursor de muchos otros síndromes geriátricos, como caídas, fracturas, delirio e incontinencia.

Es importante destacar que la vejez no define la fragilidad. Algunos pacientes permanecen vigorosos, a pesar de la edad avanzada, mientras que otros tienen una disminución funcional gradual en ausencia de estados de enfermedad aparentes, o una incapacidad de recuperación después de enfermedades u hospitalizaciones.

Se han desarrollado y utilizado herramientas de detección de fragilidad para la evaluación de riesgos y estudio epidemiológico.

La manifestación de fragilidad varía con la herramienta utilizada para definir la fragilidad y con la población estudiada.

Los factores asociados con una mayor manifestación de fragilidad incluyen:

  • Edad Avanzada
  • Nivel Educativo Bajo
  • Fumador Frecuente
  • Uso de la terapia hormonal posmenopáusica
  • No casado
  • Depresión o uso de antidepresivos
  • Discapacidad intelectual

La fragilidad es un síndrome médico con múltiples causas e influenciadores, que se caracteriza por la disminución de la fuerza y la resistencia y la función fisiológica reducida, lo que lleva a una mayor vulnerabilidad a los problemas de la salud, como el deterioro funcional y la mortalidad temprana.

Instrumentos desarrollados para evaluar la fragilidad — Se han desarrollado múltiples herramientas de evaluación de fragilidad para ayudar a identificar pacientes frágiles. Muchos han sido validados para identificar a las personas con mayor riesgo de problemas de salud en una variedad de entornos clínicos. Se están incrementando los esfuerzos para incorporar herramientas de medición de fragilidad en las prácticas de subespecialidad y atención primaria.

La mayoría de las herramientas se han desarrollado en torno a la conceptualización de la fragilidad física o sindrómica, y las herramientas de detección de fragilidad física más utilizadas no incorporan la evaluación cognitiva

La mayoría de las herramientas de detección utilizadas para determinar el estado de fragilidad se han desarrollado en base a uno de dos conceptos: fragilidad "física" o "fenotípica" versus "acumulación de déficit" o fragilidad "índice". Se cree que la fragilidad física o fenotípica es el resultado de una disminución biológica multisistémica que conduce a síntomas específicos como pérdida de peso, debilidad y velocidad de marcha. La acumulación de déficit o la fragilidad del índice es la combinación de comorbilidades, situaciones sociales y discapacidades (en lugar de una biología específica per se) que se suman para evaluar el riesgo.

La herramienta de detección de fragilidad más comúnmente citada es el Fenotipo de fragilidad física (también conocido como el Fenotipo de fragilidad de Fried o Hopkins. Debido a que requiere la medición de la fuerza de agarre y la velocidad de marcha, requiere la participación del paciente y un equipo especializado para medir la fuerza de agarre.

La herramienta define el fenotipo de fragilidad como el cumplimiento de tres o más de los siguientes cinco criterios [2]. La pre-fragilidad se define como una o dos de estas características, y no es frágil por no tener ninguna.

  • Pérdida de peso (=5 por ciento del peso corporal en el año pasado)
  • Agotamiento (respuesta positiva a preguntas sobre el esfuerzo requerido para la actividad)
  • Debilidad (disminución de la fuerza de agarre)
  • Marcha de velocidad lenta (velocidad de marcha) (> 6 a 7 segundos para caminar 5 metros)
  • Disminución de la actividad física (quemadas por semana: hombres queman <383 Kcals y mujeres <270 Kcal)

Otra herramienta de evaluación conocida por su facilidad de administración en la mayoría de los entornos clínicos es la herramienta de fragilidad El estudio de las fracturas osteoporóticas (SOF). La fragilidad se define como la presencia de al menos dos de los tres componentes:

  • Pérdida de peso del 5 por ciento durante el año pasado;
  • Incapacidad de levantarse de una silla cinco veces sin usar los brazos; o
  • Una respuesta negativa a la pregunta "¿Te sientes lleno de energía?"

Finalmente, la Escala de fragilidad clínica es una herramienta de detección rápida de fragilidad que se califica entre 1 (muy buena forma) y 7 (muy frágil) según el autoinforme de comorbilidades y la necesidad de ayuda con las actividades de la vida diaria. Esta y otras herramientas de detección rápida pueden utilizarse para identificar a aquellos que podrían necesitar una evaluación geriátrica integral más formal.

La fragilidad se asocia con un mayor riesgo de deterioro cognitivo leve y una mayor tasa de deterioro cognitivo al envejecer. Por el contrario, la presencia de deterioro cognitivo aumenta la probabilidad de problemas para la salud en pacientes geriátricos que cumplen con los criterios de fragilidad física y, por lo tanto, puede considerarse un factor de riesgo aditivo para la fragilidad en aquellos adultos mayores con ambas afecciones. La falta de inclusión de la cognición en las definiciones de fragilidad física o sindrómica está en debate, y algunas escalas utilizadas para definir la fragilidad incluyen el estado cognitivo.

Fisiopatalogia

Cada vez hay más pruebas de que los sistemas de respuesta inmunológicos, endocrinos, de estrés y de energía desregulados son significativos para el desarrollo de una fragilidad física o sindrómica. La base de esta desregulación probablemente se relaciona con cambios moleculares asociados con el envejecimiento, la genética y estados de enfermedad específicos, que conducen a alteraciones fisiológicas y fragilidad clínica (figura 1) [43]. La sarcopenia, o pérdida relacionada con la edad del músculo esquelético y la fuerza muscular, es un componente fisiológico clave de la fragilidad. La disminución de la función y la masa del músculo esquelético son consecuencias de los cambios hormonales relacionados con la edad y los cambios en las vías inflamatorias, incluido el aumento de las citocinas inflamatorias.

Pruebas en laboratorios — Al evaluar a un paciente frágil por primera vez, se deben realizar pruebas de laboratorio para descartar condiciones tratables. Un análisis inicial sugerido incluye:

  • Hemograma Completo
  • Panel metabólico básico
  • Pruebas bioquímicas hepáticas, incluyendo la albúmina.
  • Vitamina B12
  • Vitamina D
  • Hormona estimulante de la tiroides (TSH por sus siglas en inglés)